miércoles, 28 de octubre de 2009

Cuidados de la mamá durante el embarazo

La futura mamá debe tener muchos cuidados durante su embarazo. Por supuesto, lo primero que debe hacer es seguir todas las indicaciones y consejos de su médico y realizarse todas las pruebas que sean necesarias. Sin embargo, podemos mencionar algunos de los cuidados a tener en cuenta.

• Buena nutrición y hábitos saludables. Es recomendable comer de cinco a seis veces por día en raciones pequeñas, evitando las comidas con mucha grasa o muy condimentadas. Asimismo, comer alimentos ricos en fibra: cereales integrales, frutas y verduras.
• Consumir una dieta balanceada y tomar suplementos vitamínicos y ácido fólico.
• Realizarse un chequeo médico mensual para llevar un adecuado control del embarazo. A partir de la semana 32 cada dos semanas y desde la semana 36 hasta el parto las visitas se harán semanalmente.
• Evitar los medicamentos a menos que sean necesarios y recomendados por un médico especialista en cuidado prenatal.
• Evitar el consumo de alcohol y drogas, limitar la ingesta de cafeína y no fumar. Asimismo, evitar el uso de preparaciones herbales y medicamentos comunes de venta libre que puedan interferir con el desarrollo normal del feto.
• Practicar ejercicios físicos todos los días, recomendados por el médico. Realizar caminatas diariamente y tomar mucho líquido.
• Evitar subir escaleras y cargar objetos pesados, es necesario descansar por lo menos dos horas diariamente y abstenerse de realizar las tareas del hogar durante el primer mes.
• Descansar adecuadamente y buscar formas de entretenimiento para canalizar el estrés.
• Utilizar prendas de vestir holgadas y zapatos cómodos que no tengan taco alto.
• Ante cualquier señal de sangrado, dolor, cólicos, desmayos, vómitos excesivos, dolores de cabeza u otras enfermedades, acudir de inmediato al médico y seguir sus instrucciones.

Los juegos y la estimulación temprana en el bebé

Al nacer el bebé tiene una conducta básicamente refleja e involuntaria. Es a través de los juegos que irá adquiriendo, gradualmente, voluntad e intención, así como explorando y conociendo las características de los objetos, sus formas, colores y texturas, para más adelante descubrir las semejanzas y diferencias para aprender a clasificarlos.

De lo que se trata es de proporcionarle al bebé con los juegos, actividades y experiencias de estimulación que promuevan e impulsen su desarrollo. Los juegos varían de acuerdo con la etapa o edad que tenga. Los progresos en sus conductas, las necesidades y el interés que él expresa, será lo que nos dirá cómo seleccionar y organizar las actividades de estimulación.

En primer lugar, el ambiente debe ser tranquilo, sereno y alegre, con cierto espacio, ventilado, libre de corrientes de aire, con luz natural suficiente, arreglado con sencillez y orden, de acuerdo a las necesidades del bebé.

Antes de comenzar debemos seleccionar los juguetes de diversas formas y de colores brillantes, lavables, resistentes, de fácil manejo por sus manitas para que los agarre con facilidad, los chupe, los tire y más tarde, cuando esté en capacidad de hacerlo, pueda pasárselos de una mano a otra. Es importante que estos objetos no sean peligrosos. Hay que tener en cuenta que no sólo las cosas cortantes o tóxicas pueden implicar riesgos; también objetos de uso cotidiano muy pequeños.

Los juguetes seleccionados deben dársele poco a poco, uno por uno, alternándolos para que siempre le resulten novedosos. No olvidar que deben ajustarse a la edad y madurez del bebé.
El momento ideal para los juegos de estimulación es cuando el bebé está bien despierto, tranquilo, alerta y sano. Aprovechen las situaciones cuando se le alimenta, se le baña, se le induce a dormir, se le cambia y se juega con él. Son las oportunidades más apropiadas para la estimulación.

La idea es valerse de la rutina diaria y convertirla en una situación de juego y disfrute con el niño al estar conscientes y teniendo claro, que estamos estimulando la inteligencia del niño y todas sus capacidades a través del amor.

Por lo tanto, debemos estar tranquilos y demostrar al bebé nuestro interés, motivación y alegría pues el niño percibe muy bien las reacciones afectivas y los estados de ánimo de las personas.

Etapas de la alimentación del bebé

La alimentación es la actividad principal entre la madre y su bebé pues es el momento en que se desarrolla la relación y se fortalece el vínculo afectivo.

Los bebés pequeños se alimentan con frecuencia: de ocho a diez veces por día. A medida que crecen disminuirá la cantidad de veces que comen y aumentará la cantidad de alimento que ingieren en cada comida.

Etapas de alimentación en la dieta del bebé

1ra Etapa: 0 - 4 meses
Sólo la leche materna o la leche de fórmula están adaptadas al sistema digestivo del bebé durante su primer mes de vida. La leche materna es el alimento ideal para el bebé, pero si por alguna razón no puedes darle de lactar, su pediatra deberá aconsejarte una alimentación adecuada para tu bebé así como el mejor momento para alimentarlo.

2da Etapa: 5 - 6 meses
De 5 a 6 meses, la leche sigue siendo el principal alimento en la dieta del bebé a pesar que su sistema digestivo está más o menos desarrollado para aceptar otro tipo de comida. A los cinco meses aproximadamente, el bebé puede ingerir alimentos semi-sólidos ya que empieza a mover y coordinar la lengua. No dudes en consultar con su pediatra cuál es el mejor momento para la introducción de alimentos sólidos.

3ra Etapa: 7 - 8 meses
A los 7 meses, el bebé empieza a masticar, aunque todavía no tenga dientes. En esta etapa, es cuando empieza realmente la diversificación de la dieta. Poco a poco, puedes ayudarlo a descubrir nuevos sabores y texturas. Disminuye la cantidad de leche con la introducción de otros alimentos.

4ta Etapa: 9 - 12 meses
La dieta es mucho más diversa y la cantidad de comida sólida o semi-sólida ingerida por el bebé se ha incrementado. Puedes empezar a darle comida en trocitos pequeños.

5ta Etapa: A partir de los 12 meses
Tu bebé ya es capaz de masticar e ingerir pequeños trozos de comida, sin embargo, es recomendable seguir con una leche de continuación durante este período. Hasta los tres años de edad sus necesidades alimenticias son muy específicas, por lo tanto, su pediatra es el más indicado para adaptar la dieta del bebé a sus necesidades.

Cómo alimentar al bebé

Una de las mayores preocupaciones de los padres con los recién nacidos es proporcionarles los nutrientes necesarios para su sano crecimiento. Es natural que surja la preocupación por sabes si su bebé está comiendo lo suficiente.

Según los especialistas en nutrición, la jornada de alimentación debe ser proporcional a las necesidades, peso, talla y estado general del bebé, por ejemplo, si es un bebé que nace con un peso inferior a 2 kilos será necesario alimentarlo cada 2 horas. El promedio es de tres horas, de tal manera que durante su primer mes de vida el bebé debe comer, esencialmente, leche materna, entre ocho y 12 tomas al día.

Del segundo al tercer mes debe comer entre seis y ocho tomas, del tercero al sexto alrededor de cinco y a partir de los 6 meses comienza la alimentación complementaria. Es decir, a medida que el bebé crece va disminuyendo el número de ingestas de leche materna y se van incorporando a su dieta otros alimentos que van a cubrir los nutrientes y las calorías necesarias.

No alimentar adecuadamente al bebé puede traer complicaciones posteriores. La capacidad gástrica de un recién nacido es muy pequeña: una onza por kilogramo de peso. Es decir, si pesa 3.000 gramos, la capacidad son tres onzas.

Si come en exceso y sin un horario determinado, podría presentarse una sobrecarga alimentaria y contribuir a que el bebé presente obesidad, además se le aumentaría la carga renal por la cantidad de nutrientes dados. El recién nacido tiene un riñón inmaduro y no está en capacidad de recibir un alto contenido de sodio ni potasio o de proteínas.

Por el contrario, si se deja un tiempo muy prolongado entre comidas se puede llegar a una desnutrición. En casos severos podría darle hipoglucemia por falta de ingesta de carbohidratos, lo que ocasionaría que el nivel de azúcar en la sangre sea inferior a lo normal.
Algunas recomendaciones:

• Promover al bebé a que tenga buenos hábitos alimentarios, esto le permitirá además de una adecuada nutrición una mejor salud mental.
• Alimentar al bebé tanto en el día como en la noche cada tres o cuatro horas.
• Si está dormido y llega la hora de la comida, hay que despertarlo para que se acostumbre a un horario regular.
• Siempre tener en cuenta que el bebé dejará de comer cuando se sienta satisfecho. No obligarlo.
• Si el bebé no recibe alimentación o quiere más de la suministrada, visitar al pediatra.